“Burger King”

Hugo Morales escribio:
Fui el domingo 19 de agosto a almorzar a un local de la cadena de hamburguesas
“Burger King” ubicado en el patio de comidas del mall Plaza Vespucio. Compré
un combo que incluía bebida, aros de cebolla y una hamburguesa que en su
interior traía un perno de grandes dimensiones.

Ante mi reclamo, los encargados de la tienda ofrecieron a modo de solución una
hamburguesa nueva… cosa que no acepté, solicitando la devolución de mi
dinero y el de mi acompañante (mi hermana menor estaba conmigo). Grande fue mi
sorpresa cuando me percaté que el cajero a cargo de mi compra no me había
entregado la boleta correspondiente. Para remediarlo, me generaron una boleta
escrita a mano y timbrada por el encargado del local.

Ante mis comentarios sobre lo poco y nada probable de que esto me fuera a pasar
justo a mí, una de las cajeras señaló que habían recibido un reclamo
anteriormente por un pedazo de plástico en otro sandwich; culpando
directamente a sus proveedores de pan: Ideal.

Luego de eso, procedí a tomarle fotos al sandwich y su metálico contenido…
para mi sopresa, el perno había sido removido y vuelto a poner en su lugar por
los encargados, señalando que lo habían hecho para “Asegurarse de que el
objeto estuviera ahi y no haya sido puesto por mí”… ellos modificaron la
evidencia con motivo de mi ausencia y, a regañadientes, accedieron a que
tomara las fotos (tema aparte es la prepotencia que en ese momento tuvo el jefe
de turno del local, que casi me quitaba el sandwich para que dejara de tomarle
fotos).

Como antes mencionaba, la gente de Burger King entregó mi dinero, la boleta
que me correspondía desde un comienzo y agregó a eso tres cupones válidos
por combos de hamburguesas gratuitos… Para rematar la sucesión de
mayúsculas faltas de respeto en mi contra, días después me percaté de que
uno de los cupones había vencido en Marzo de 2007. ¡Impresentable!

Tras este desagradable impasse, regresé a mi casa… ahí comenzaron a
manifestarse fuertes dolores estomacales, vómitos y problemas de tránsito
intestinal que hicieron que me retirara antes de tiempo de mis clases el día
lunes siguiente,  y con una consulta al médico para chequear mis malestares
que confirmó una intoxicación estomacal… ¿coincidencia? ¡ninguna!

No me gustaría pensar en lo que hubiese pasado si, efectivamente, mastico el
perno; o, en su defecto, me lo hubiese tragado. Tampoco pensar si esto le
hubiese pasado a un niño o a un adulto mayor… Las consecuencias pudieron
haber sido terribles.

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