Calzados Gacel: Clienta insatisfecha con producto.

Marcela Lorca escribio: Les cuento lo que me sucedió para que queden en conocimiento de mi molestia: El día 09/03/2008 compre un par de zapatos en Florida Center que me costaron $29900 los cuales tuve que cambiar ya que uno era mas grande que el otro, este cambio lo realicé el día 17/03/2008 en Rodrigo de Araya, los zapatos los use una semana y resulta que están arrugados como si tuvieran 6 meses de uso, el argumento que me entregan para no cambiármelos es que el material es de cabretilla, lo cual yo no sabia ya que de haberlo sabido nunca me habría comprado un zapato que me duraría 10 días en buenas condiciones, ya que son completo de mi uniforme de trabajo. Por lo cual me siento estafada por la Empresa Gacel ya que sus vendedores no entregaron la información como corresponde y me entregaron un zapato de mala calidad y se supone que Gacel es sinónimo de modernidad, calidad, estilo y vanguardia (según la pagina publicada vía Internet) y en este caso la famosa cabretilla no representa a gacel por su calidad, por lo demás estoy en todo mi derecho de realizar cambio, ya que no estoy conforme con el producto ni con la atención entregada. La verdad no puedo creer que gaste $29900 por un par de zapatos que dura 10 días, mejor compro un verónica que vale $14000 y dura dos inviernos. Que irónico…. Estoy molesta…


Gacel – se negaron a cambiarme un par de botas que se me rompieron dentro del plazo de cambio

Angela Canales escribio: Volví hoy a la tienda Gacel del Mall Plaza Vespucio, debido a que las botas que compré hace dos semanas fallaron rompiéndose parte de la bota, la primera vez que las usaba. Solicité el cambio de las botas y para mi sorpresa se negaron, afirmando que según la política de la tienda no hay cambios ni devoluciones, debiendo esperar semanas para una reparación. Como estudiante de derecho, les aclaré que no solo podía hacer el cambio sino además que podía hacer la devolución. Fue entonces cuando la mala atención que recibí del jefe de tienda se volvió grosera, subiendo la voz me señaló que podía hacer todos los reclamos que quisiera, porque de todas formas como jefe de tienda el decidía el procedimiento y me desafió a discutir la ley del consumidor. La conversación con el señor Guillermo López (como dijo llamarse) pasó a discusión, y en medio de las ofensas que recibí de su parte, el vendedor que me atendió Juan Pablo Piña me resaltó que el único perjudicado sería él por mi intención de devolver las botas, y que, en la tienda no había botas de mi talla para un cambio. En definitiva, por encontrarme sola antes ellos los amenacé con un reclamo ante el Sernac, produciendo su risa y un leve cambio de actitud que llevó a que aceptaran una devolución del producto y la correspondiente nota de crédito. El señor Guillermo López, se…