felipe rivera polo escribio:
> Mi nombre es Felipe Alonso Rivera Polo, rut 12.695.78X-X, y cliente del Banco
> de Chile (cta cte. 165-0112X-XX) de la oficina de Naciones Unidas (CEPAL), y
> quiero denunciar una situación que me afecta (y como pude corroborar, no soy
> el único), que me parece bordea la ilegal.
> El día martes 12 de febrero, luego de más de 3 meses luchando por la
> obtención de un “Digipass”, el que se dignaron a entregar luego de una
> multa de la superintendencia, traté de realizar mi primera transferencia
> electrónica con el mentado adminículo. Ingresé los datos que pedía la
> página web del portal del banco, el monto (65.000), e ingrese los números
> claves que arrojaba el codificador. Al primer intento me apareció que existía
> un error y que la transferencia no se había realizado, intenté nuevamente en
> cinco oportunidades, arrojándome el mencionado mensaje.
> Mi primera idea fue que existía algún problema con el Digipass, por lo que
> llamé a la banca en línea, a lo que me contestaron que no presentaba ninguna
> anormalidad. Quedé intranquilo y revisé la “cartola de transferencias” y
> aparecían las cinco transferencias como rechazadas. Pero mi sorpresa fue mayor
> cuando observo en mi saldo que de los cinco intentos de transferencia tres
> habían sido retenidos de mi cuenta corriente.
> Prestamente llamé a la banca en línea nuevamente, donde me atendió Carolina
> Perroni, quién me explicó que existía un problema con las transferencias al
> Banco Estado, pero que se solucionaría durante el turno de la noche, a lo que
> me solicita toda la información pertinente del caso (montos, destino de la
> transferencia, etc), y me informa que ha ingresado el reclamo con el código
> 1-2295830822. Pero me advierte, que si llamaba a mi ejecutivo, este podría
> solucionarlo inmediatamente el impasse. Prestamente llamé a mi ejecutivo,
> quién en un gesto de sinceridad, me dijo que había problemas en las
> transferencias electrónicas, que ya tres clientes habían experimentado el
> mismo problema y que se tardarían de entre tres a siete días en solucionarlo.
> Le manifesté que Carolina Perroni me había dicho que se solucionaría en la
> noche, a lo que él, con entereza y lleno de disculpas, me dice que no abrigue
> esperanza en ello.
> En efecto, al día siguiente (Miércoles 15 de febrero) la situación se
> mantuvo, a lo que nuevamente llame al servicio en línea y me atendió Carlos
> Faundez, quien nuevamente se deshizo en disculpas y me prometió que en el
> lapso del día se me devolvería el dinero a mi cuenta corriente. Le insistí
> que me parecía muy grave la situación por una serie de motivos, entre ellos,
> que debía depositar a mis tías en concepción dinero urgente, que me estaban
> obligando a utilizar mi línea de crédito (de la cual, obviamente, el banco
> cobra intereses diarios) y que el tiempo que no puedo hacer uso de mi dinero
> (por problemas del sistema del banco, no de quien escribe) el banco no me lo
> devolverá con los intereses correspondiente por el tiempo que se hizo de mi
> dinero malamente, por ultimo, estoy perdiendo oportunidades al no poder hacer
> uso libre de mi dinero cuando yo crea conveniente por negligencias del banco.
> Ante estos reclamos, exigí hablar con alguien con poder de decisión, a lo que
> me dijo que llamaría a su jefa. Pasado 15 minutos, llega diciéndome que está
> ocupado el anexo, y que no puede comunicarme. Acto seguido, me da un número
> donde si podrán solucionar mi problema (600-637-3800).
> Llamo a dicho número telefónico, el cual durante 20 minutos me mantiene
> esperando con una música corporativa y una grabación sobre las bondades del
> Banco de Chile, que más que fidelizarme, hace que aumente exponencialmente mi
> odiosidad hacia el banco. Corto. Vuelvo a llamar, 10 minutos esperando
> nuevamente. Corto. Pareciera que esw una práctica derivar hacia algún número
> que nunca contesta para aburrir al cliente en sus legítimos reclamos. Vuelvo a
> llamar, y luego de 5 minutos me contesta Jacqueline González. Ella amablemente
> reconoce el error del banco, y se deshace en disculpas (que a esa altura se
> agradecen) y pide comprensión, la que obviamente no tendrá el banco al
> momento de cobrarme los intereses si utilizo la línea de crédito. Pido hablar
> nuevamente con alguien que tenga poder de decisión o responda a alguna
> jefatura. Espero 5 minutos, y me contesta la misma Jacqueline que ha sido
> imposible contactarse con su jefa, pero se compromete a solucionar el asunto a
> la brevedad dentro del turno de la noche. A los 5 minutos me llama a mi celular
> nuevamente Jacqueline, para solicitarme los datos (que ya había entregado el
> día anterior) para agilizar la solución del problema.
> Como se imagina señor director, el monto no ha sido restituido hasta la fecha
> (lunes 18 de febrero). Que habla de una institución que ha tomado la mentira
> como política de atención a los clientes. Pues nada de lo prometido ha sido
> cumplido, siendo únicamente el ejecutivo de la sucursal de Naciones Unidas
> quien me hablo con la verdad, que a esta altura se agradece, pero en nada
> mengua mi sensación de vulnerabilidad y abuso que a cometido el Banco de
> Chile.
> Llamé nuevamente a la banca en línea, donde me atendió de manera muy
> desagradable Luís Medel. Se que es difícil argumentar el carácter odioso de
> un individuo cuando este no pronuncia ofensas, pero todos convendrán que los
> tonos socarrones, altaneros y sin ninguna disposición a dar una solución a un
> reclamo legítimo, constituye una fuente de molestia y agresión al cliente. A
> mis reclamos dio una respuesta que a todas luces me parece complicada, pues
> arguyó como explicación de este problema, las políticas de la
> superintendencia de bancos, los cuales supuestamente habrían obligado a la
> banca a hacer traspasos directos, sin la debida compatibilidad de sistemas
> entre bancos. Es decir, este sujeto desliga de cualquier tipo de
> responsabilidad al banco de la usurpación indebida de mi dinero (ya no me cabe
> ningún otro apelativo). Para luego rematar, que hay una disposición del banco
> a que se restituyan a más tardar mañana los dineros malamente retenidos, a lo
> que yo respondí que no confiaba en su respuesta, pues sistemáticamente el
> Banco de Chile me ha mentido cuando llamo a la banca en línea. Manifestó el
> señor Medel que era mi derecho no creer, pero que el no podía hacer más. A
> lo que yo exigí comunicarme con su superior, Orieta Bonilla, quien como todos
> podrán suponer, no pudo atenderme por estar su línea ocupada, luego insistí
> en una solución, a lo que el sujeto respondió de maneras socarronas y que
> bordeaban la descortesía.
> Me pregunto, muchas veces uno lee a aquellos agoreros del Apocalipsis de los
> futuros horribles que deparan a la sociedad chilena con este modelo económico,
> a los cuales siempre miré con algo de sorna e indiferencia por sus posturas
> fatalistas. Pero ahora enfrentado a estas megafusiones de bancos, retail,
> aerolíneas, etc., no me cabe más que dar por lo menos crédito a algunos de
> sus temores. Yo en carne propia estoy sufriendo la mentira institucionalizada
> que surge cuando la autoridad no resguarda la debida competencia.
> Por otro lado en mi pequeño grupo familiar (mi esposa y yo), no soy el único
> que ha sufrido con el Banco de Chile, pues mi esposa (María Cristina Risi
> Mondaca) también ha sufrido en dos oportunidades cobros indebidos (devueltos
> después de mucho bregar con la ya famosa banca en línea), con el
> correspondiente cobro de intereses por el pago de la línea de crédito, que
> nunca fue devuelto. Para que decir cuando los primeros días de enero saqué
> una boleta de garantía, la cual tomó más de 4 horas realizarla en la
> sucursal de Morandé con Huérfanos del Banco de Chile, por problemas en el
> sistema computacional fruto de la “fusión”.
> Es por ello es que llamo a los clientes disconformes que busquen otra
> alternativa, pues no se puede seguir premiando a un banco negligente con
> nuestros dineros y tiempo, y si queremos que realmente el mercado funciones,
> hagamos de la competencia un valor, y del castiguemos a la negligencia y
> crecimiento a costa de un mal servicio a los clientes.
>
> Felipe Rivera Polo
> 12.695.78X-X